EN EL SALVADOR LA DEMOCRACIA SE COCINA EN CACEROLAS

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Lo siguiente se inspira en la protesta con silbatos y cacerolas realizada el 12 de Marzo, frente al Banco Central de Reserva y el Ministerio de Economía, perfilada contra la pasividad gubernamental ante el alto costo de la vida, que afecta sobremanera las frágiles economías familiares de la mayoría de la población salvadoreña. Al margen del objeto y relevancia de esa encomiable manifestación cívica, las líneas que siguen se centran en la importancia de la protesta pública como derecho fundamental, instrumento social y constructor de democracia.

Aunque con fines político-electorales, en estos días es mucho lo que se ha hablado de las libertades en los medios, especialmente sobre la de expresión. La protesta, como una aglomeración de múltiples libertades de expresión apuntadas en un mismo sentido, no puede considerarse fuera del ámbito de libertades fundamentales de la persona.

Recientemente en Estados Unidos, a raíz de las múltiples protestas que se organizaron en los últimos años en torno a la guerra en Irak, se han levantado fuertes críticas a la utilidad y trascendencia de las manifestaciones públicas. En ese país se ha tendido a asociar al activista con la imagen del hippie sin oficio y antisocial. Las críticas ponen énfasis en el limitado mensaje que la protesta permite transmitir, en la irracionalidad y extremismo que aducen del contenido de la mayoría de manifestaciones, y en la superficialidad del éxito que puede alcanzarse con las mismas, en contraste a otras formas de activismo político que consideran más efectivas; pero muchas veces dejan de lado la presencia permanente de signos positivos en toda protesta, como es el hecho de ser un medio de llevar a la atención pública la existencia de temas de interés para un grupo o para toda la nación, formando opinión pública alrededor de éstos. No cabe duda que las protestas públicas son una herramienta de llamado de atención, de creación de sensibilidad e identificación con un tópico de relevancia política, económica, religiosa o social. Es particularmente trascendente el empleo de la protesta a falta de otros medios inaccesibles en países como El Salvador.

Los críticos estadounidenses mencionan que otros medios pueden ser, encima de más efectivos y de tener mayor difusión, más racionalizados y estructurados, pero que en nuestra realidad nacional se vuelven imprácticos o de difícil realización. Por ejemplo, hablan de medios pagados en la prensa escrita y en la televisión, medios que si bien tienen una enorme difusión, no son accesibles por motivos financieros para cualquier persona u organización. Se sugiere además el uso de paneles de discusión y blogs en Internet, un medio de gran eficacia y relativa gratuidad; pero debe recordarse que a diferencia de lo que ocurre en los países más desarrollados, en El Salvador la penetración del Internet en la población es significativamente baja. Ante esas situaciones, no cabe duda que una de las formas más eficaces y económicas de llevar a la atención de la sociedad un tema que se considera importante es la protesta, pues claramente en las calles de las ciudades siempre habrá presencia de sujetos a los que se pretende transmitir un mensaje.

Pero la protesta, más allá de lo considerado anteriormente y al margen de toda crítica, es signo de un salutífero Estado de Derecho; una expresión de triunfo sobre los estados totalitarios y represores. Mientras sea posible y legítimo disentir de las opiniones mayoritarias o de las actuaciones gubernamentales y expresar ese disentimiento pública y organizadamente, se puede decir que estamos lejos del pasado del absolutismo y de ese futuro de las ficciones distópicas donde los individuos se conducen como colmena en ciega armonía con el gobierno, sin la posibilidad de una mínima discrepancia.

Otrosí, la demostración pública, al permitir la libre oposición de ideas y propuestas, especialmente cuando se perfilan contra las decisiones y actos oficiales del Estado, se configura como un auténtico instrumento constructor de democracia. Tras el sufragio, considerado la máxima expresión democrática, se citan otros instrumentos como el plebiscito, el referendo (sólo existentes en nuestro país como palabras en la Constitución y textos académicos), los cabildos, entre otros. Pero se olvida a veces que el activismo político, dentro del que cabe la manifestación pública, también es una forma de hacer democracia. Cuando el gobierno que he elegido democráticamente no está actuando a mi satisfacción y tengo propuestas o simplemente deseo denunciar esa deficiencia, y hay otros individuos que comparten mi posición, y decidimos agrupar nuestras ideas y llevarlas al público a través de un mensaje unificado y conciso, eficazmente formando opinión pública y presión a los funcionarios que hemos elegido, estamos colaborando con la democratización de nuestro medio, lo cual, ultimadamente, conducirá a la corrección de lo denunciado y al desarrollo de la sociedad.

El cuadro anterior, por supuesto, pinta un escenario ideal. De esta forma la demostración pública también cumple una utilidad de medidor de distintos niveles de democratización. El éxito de la protesta responderá a diversos factores, pero puede ser un buen indicador del desarrollo de la democracia en acceso a la información, en los medios de comunicación masiva y en políticas de seguridad pública, entre otros. Por ejemplo, la cobertura mediática que se dé a una manifestación que toca un problema de relevancia general (como la que inspiró estas líneas) puede determinar en gran medida la difusión del problema que se pretende hacer público y solucionar, lo cual dependerá del nivel de democratización de los medios, entendiéndose por esto el acceso popular y la apertura de las agendas editoriales de aquellos. Asimismo, cuando una protesta perfectamente legítima y ordenada sea reprimida por la fuerza pública, puede deducirse que el sistema de libertades (tan de moda actualmente) está enfermo; i. e., antidemocrático.

Aunque la cultura de protesta parece ser mínima en nuestro país, comparada con la de otros países donde se han orquestado manifestaciones masivas que han reconducido políticas nacionales, es alentador ver la labor que algunas ONG's están realizando para organizar manifestaciones públicas como la del "cacerolazo" del 12 de Marzo. Hay una gran verdad en las palabras de aquellos que afirman que, en El Salvador, quienes están coadyuvando principalmente a la construcción de la democracia son las diversas ONG's nacionales e internacionales.

[Nota: la protesta del 12 de Marzo aludida en este artículo recibió poca cobertura en los medios escritos. Tras realizar una búsqueda en los archivos en línea de El Diario de Hoy, concluyo que de los dos periódicos principales del país, sólo La Prensa Gráfica lo publicó en sus páginas, recogiendo la breve nota realizada por la Agencia EFE (http://www.laprensagrafica.com/lodeldia/20080312/15477.asp). El periódico El Mundo sí redactó una nota sobre el hecho (http://www.elmundo.com.sv/Mambo/index.php?option=com_content&task=view&id=8770&Itemid=27), al igual que CoLatino (http://www.diariocolatino.com/es/20080312/nacionales/53032/?tpl=69), el cual también le dedicó una foto y acápite en su portada (http://www.diariocolatino.com/es/20080312/portada/53034/?tpl=69)

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Comentar nota comment Comentarios (3 publicado)

  • Publicado en Marvin Ascencio, 20 Marzo, 2008 22:48:48
    De hecho, Fernando, ya se ha comentado el problema de los desordenes en el pasado, en este sitio web. Pues bien, a mi particularmente me parece, el tuyo, un excelente articulo. Como tu mismo me dijiste via email, estaba en la libertad de cambiar o ampliar partes (que no lo hice), sino solo comentarla aqui mismo, al publico... Soy del concepto que a falta de suficiente dinero para invertir en otros medios de comunicación, si se puede hacer en el internet. Así que por esa razón estamos aquí. Con respecto a lo de las protestas, lo cual es el punto central, me parece muy bien que se hagan (siempre de manera ordenada). Recordemos que en otros paises, los cuales se considera generalmente como "menos democraticos", tal es el caso de Venezuela, se hacen protestas MUCHO más grandes. Multitudinarias, de hecho. En rechazo del mismo presidente. Es más, hay hasta programas de televisión antichavistas, burlandose de la peor forma (sacando programas de comedia antichavista), y nadie les dice nada. Aquí en El Salvador no pasa, ni va a pasar en el futuro cercano, porque simplemente los medios son controlados por el mismo partido de gobierno... TODOS... hasta los que no parecen... Te lo digo por viva vista. No habiendo más medios de llamar la atención, la protesta (protegida por nuestra constitución política) es el mejor modo de hacerse sentir. Pero de esto (que pasen efectvamente) a que sea un pais con una saludable democracia hay mucho de trecho. ¿Algun rastro de democratización? El informe 2007 del Indice de Desarrollo Democratico Latinoamericano ubica a El Salvador en una de las más bajas posiciones. Y menciona que esta va "en detrimento" por las actuaciones cada vez más "autoritarias" de nuestros gobernantes. Que los salvadoreños nos dejemos, esta es otra cosa. Como media El Salvador se encuentra en el puesto 11 de 18 paises analizados. Pero en los indices mucho mas importantes como los que miden la democratizacion en ambitos de economia, derechos sociales y culturales, libertades civiles, entre otros, anda rondando entre el puesto 15 y el 17, y vamos para abajo en una media e 2 o 3 puntos porcentuales al año. GRACIAS POR TU ARTICULO Y PRONTA RESPUESTA. INVITAMOS A LOS VISITANTES A SUMARSE A LOS ANALISIS. image
  • Publicado en Fernando Romero, 19 Marzo, 2008 19:06:52
    Gracias por tus comentarios bien pensados, Marvin. Aprovechemos este espacio para mejorar juntos el mensaje de este artículo. Me parece que el punto más importante que tocás es el de la salud del Estado de Derecho. Tenés toda la razón: el hecho de que se den protestas, por sí mismo, no es signo de un saludable Estado de Derecho; pero SÍ ES UNO DE LOS SIGNOS que debe presentar, junto a otros talvez más importantes que ya mencionás, como eficacia y legalidad en los tres órganos del Estado; democratización de los diversos ámbitos de la realidad socio-política como salud, educación, comunicaciones; respeto a la Constitución y las leyes; seguridad jurídica; reconstrucción del tejido social; etc. Pero no eran todos esos elementos sino la manifestación pública el objeto del artículo, pero bien podría valer la enmienda de que, si bien no es el único ni el más importante, sí tiene la virtud de ser uno de varios indicadores de democratización de un Estado. Ahora hablemos del Internet y su gratuidad y penetración. Tengo que recalcar la RELATIVA gratuidad del uso de paneles de discusión y blogs en Internet, referida al usuario común, quien usualmente sólo debe registrar una cuenta. Por supuesto que a parte están personas como tú, quienes deben realizar una inversión significativa para comprar dominios y mantener en línea sitios importantes como PatriaExacta. Pero el punto del comentario era contrastar la realidad de la que hablan los críticos estadounidenses con la realidad nuestra. Como dije, a comparación de países desarrollados como Estados Unidos, donde prácticamente TODOS, TODOS tienen internet en sus casas y universidades (por lo que es razonable que afirmen que consiguen más con una declaración en línea que gritando consignas en las calles americanas), en El Salvador el acceso es muy limitado, aunque no cabe duda que cada vez es mayor; pero este crecimiento está dándose casi sólo en San Salvador. En el interior del país, el acceso es virtualmente mínimo. Y aun en San Salvador son muchísimos los que no tienen acceso a Internet. Anécdotico que sea el comentario, me he sorprendido varias veces en la UCA, una universidad privada, cuando compañeros me comentaban que no tenían Internet en sus casas y sólo podían conectarse en Cybers, limitando el uso de éstos para investigación de trabajos académicos e impresiones (y chateo simultáneo en el messenger, claro). Sin embargo, es validísimo tu punto de que no hay que despreciar el medio. Por supuesto que no. Es valioso, como el espacio que tenemos aquí gracias al esfuerzo tuyo y del resto del equipo de este sitio. No se trata de sugerir que se reemplace un medio por el otro. El punto era contrastar la realidad de nuestro país, la cual en muchos casos, además de un simultáneo activismo en línea (que puede servir para convocatorias, por ejemplo), es oportuna la realización de manifestaciones como la citada. Como idea final, el artículo puede sonar un tanto reivindicatorio de la protesta, no habiéndose tocado algunos aspectos negativos como los desórdenes que en ocasiones se provocan, resultando contraproducentes en crear conciencia y simpatía por una causa (como ha sucedido en la Universidad Nacional o en el Centro de la ciudad); pero eso puede ser tema para un futuro artículo, de mi persona o de otro colaborador. image
  • Publicado en Marvin Ascencio, 19 Marzo, 2008 05:40:56
    Vamos por partes. Tenemos el punto en el que dices de la relativa gratuidad del internet, y la baja difusión de este contenido. Si bien la difusión es limitada en el internet, esto no significa que sea un medio que deba despreciarse, puesto que el alcance no es bajo. En El Salvador el acceso al internet es cada vez mayor. Hoy más que nunca los jovenes están más tiempo conectados al internet que viendo televisión (claro está que disfrutando de pornografía más que leyendo, pero este ya es un avance). Si bien lo que se publica en una pagina de internet está condicionado en que solo los que tienen acceso a la red pueden leerlo, y los viejo, que normalmente no saben ni prender una computadora, no, esto no quiere decir que la información no se difunda. Las websites sirven más que para tener informada a la nación de la cual se escribe, para informar sobre la situación del mismo a los países más desarrollados para que vayan teniendo una concepción menos sesgada de la realidad de dicho país. En seguida llegamos al punto de la relativa gratuidad. NO. El internet, y mucho menos las paginas de internet, no es gratuito. A nadie le das las gracias por tener un website en Galeon, en los grupos de Yahoo, o los grupos de Google. Si quieres ser escuchado, o por lo menos leido, tienes que pagarte un espacio, como mínimo con un dominio .com, .org, o .net... Y esto ya de por si no es barato. Más pronto que tarde llegamos al punto de "¿Y ahora cómo hago para que me escuchen (lean)?". Para esto se trabaja mucho. Patria Exacta ha pasado mucho tiempo buscando esto, y hasta este año que recien comienza lo está logrando. De hecho este es un esfuerzo de libertad verdadera de expresión abierto a todas las lineas de pensamieto... Terminando esto, cruzamos por el medio de tu articulo, justo donde dices "La protesta, más allá de lo considerado anteriormente al margen de toda crítica, es signo de un salutifero Estado de Derecho". No es que yo sea trágico o apocalíptico, pero pregunto: ¿Cuál Estado de Derecho?. En El Salvador, hoy por hoy, Estado hay, pero Derecho quién sabe... Bueno, aunque viendolo mejor, quizá ni siquiera hay Estado, en todo caso sí hay un grave estado de anémia social y económica, en la que el supuesto Estado, que más que eso es Gobierno, porque el aparato está practicamente deshecho, es el principal violador de nuestras leyes, especialmente en lo referente a Costitución y Derechos Humanos, y peor aún, de Derechos Fundamentales, que son los mismos pero no es lo mismo (vos mejor que yo entiende esto). Entonces, ¿Cuál es la salud de nuestro E.D.? ¿Que haya protestas? Definitivamente, el hecho que haya protestas no significa que tengamos un solido arsenal democratico, o muros de mamposteria contruido con respeto a la Constitución Política vigente. Las manifestaciones son eminentemente muestras, pobres de por sí, de la pesima situación en la que se encuentra el Edo. de Dcho. Viendo más a fondo el asunto vemos que para que haya una buena saludo de este debe, por definición, supremacía de la constitución vigente y separación de poderes. En El Salvador esto es simple ilusión. Tanto la independencia de los diputados con respecto al Ejecutivo es una total falacia, como la independencia de los jueces, quienes de pronto, y de la nada, forman un "Movimiento por la Libertad" que tiene toda la pinta de ser un instrumento parecido al señor que sacaba anuncios en la televisión diciendo que Shafik Handall se comia los niños, y por detrás se supo que no tenia un peso en la bolsa. Así, solo se puede decir que si, la democracia en El Salvador se cocina en cacerolas, pero no en cualquier cacerola. En realidad se está cocinando al gusto de nuestros gobernantes, con su "receta original", y en cacerolas recubiertas con teflón. Y los que seguimos friendo lechucas, porque ahora ya ni para frijoles nos alcanza, somos siempre los mismos. image
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